La contractura cervical puede evitarse

contractura cervicalLa contractura cervical afecta es un mal que afecta a un importante porcentaje de la población y en ocasiones puede incluso terminar derivando en dolor cervical crónico. Una molestia que se extiende desde la nuca hasta la zona interescapular de la espalda y que puede durar hasta 12 semanas. No obstante, no es necesario alarmarse si sufrimos una contractura cervical, puesto que en la mayoría de los casos con acudir al fisioterapeuta es suficiente. El dolor cervical crónico suele ser más bien la secuela de un accidente doméstico o de tráfico.

La función principal de las vértebras cervicales es la de mantener erguida la cabeza. Eso hace que sea una zona donde la tensión se acumula fácilmente, sobre todo si sometemos a nuestro cuerpo a malas posturas. Por ello, la zona cervical se ha convertido en un foco de dolor muy frecuente entre personas de cualquier edad y sexo, especialmente quienes trabajan muchas horas frente a un ordenador o se ven sometidos a situaciones de mucho estrés en su día a día.

Si no se trata a tiempo, una contractura cervical puede causarnos problemas, además de molestia e incomodidad. Por eso, es muy importante acudir al fisioterapeuta siempre que creamos que tenemos una. Será el especialista quien nos diga el tratamiento a seguir así como los ejercicios que debemos hacer en casa para relajar la zona o para evitar el problema en futuras ocasiones.

Las contracturas cervicales deben tratarse, por un lado, con fisioterapia, siempre de la mano de un profesional. Pero también podemos realizar algunos ejercicios en casa que previamente debe enseñarnos a hacer el fisioterapeuta, así como servirnos de algunos aparatos de fisioterapia y rehabilitación para masajear la zona y reducir el dolor, como nuestra herramienta 3tool, especialmente diseñada para aliviar diferentes dolores de espalda, entre ellos el provocado por una contractura cervical.

Por otro lado, pueden prevenirse practicando deportes que nos ayudan a corregir nuestra postura corporal y a mejorar nuestra tonificación muscular, como el pilates, el yoga o el tai chi. Si asistes regularmente a este tipo de actividades, las probabilidades de sufrir contracturas cervicales, o de cualquier otra clase, se reducirán muy notablemente. ¡No lo pienses más y apúntate!

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